¿Quién podrá entender sus propios errores?

Líbrame de los que me son ocultos.

Salmo 19:12 (Reina Valera 60)

Este es un salmo muy revelador que exalta la ley de Dios y magnifica el poder de su escrutinio al ser humano. En este versículo 12 el salmista nos plantea una realidad que a veces pasamos por alto, pero es de suma importancia; porque nos plantea el discernimiento para el autodescubrimiento.

  1. Humildad para discernir nuestra vida: La primera sentencia nos dice, y aquí hago una transliteración del hebreo al español: ¿Quién es capaz de “discernir” sus propios “errores morales”? La Biblia en este salmo lo que enfoca es la incapacidad del humano de ver y comprender sus faltas morales, y con morales no se refiere exclusivamente a pecados de tipo sexual, aunque los incluye, sino a todas aquellas faltas que transgreden la convivencia en sociedad. Es muy normal ver esas faltas en los demás, pero nunca en nosotros. Y ese es el clamor de David, que muchas veces estuvo ciego ante sus graves faltas, pero las juzgó en otros. No obstante, de David debemos aprender la clave para ser conforme al corazón de Dios; y eso se llama mansedumbre y humildad. Nadie que falte a estas cualidades, puede discernir sus pecados o faltas, y arrepentirse para lograr el perdón de Dios y la paz en Él.
  2. La luz de la Consciencia: La siguiente sentencia es menos común para meditar hoy en día, de hecho es muy rechazada por la cristiandad. Es lo que la ciencia llama “estado inconsciente”: “Líbrame de los errores morales  que me son ocultos”.   Como vemos, este salmo nos deja una huella importante de ese  estado de inconsciencia, que por cierto, la inconsciencia no significa ausencia de responsabilidad, sino más bien arraigo de esa naturaleza humana caída; y, ¿quién está libre de esa naturaleza humana desposeída de Dios? Solamente nos bastará con leer los escritos teológicos de Pablo, de Juan y del escritor de hebreos; para darnos cuenta de esa brecha entre lo sagrado y lo profano. Para eso apareció Cristo, para deshacer las obras del diablo, que es la maldad encarnada en la humanidad caída y que se guarda en lo que llamamos “el inconsciente”. Por lo tanto, esos errores morales que a veces no percibimos, es porque se dan en el inconsciente, y por eso la oración de David es pedir discernimiento, o la capacidad para descifrar lo que estamos sintiendo y pensando más allá de nuestro estado consciente. Quizá le ha pasado que reacciona de una manera que ni usted mismo-a se esperaba ante una situación fortuita; bueno, es porque estaba anidando en el inconsciente unos sentimientos negativos alrededor de ciertos temas sensibles para usted, y de pronto algo los afloró a su estado consciente. La oración del salmista es que Dios nos ayude a estar bajo la luz constante de nuestra consciencia.

3. ¿Cómo podemos discernir nuestros errores morales y traer a la luz de la consciencia nuestra vida? Solo hay una forma bíblica:

A. Ser humildes: “Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión” Salmo 19:13 (Reina Valera 60).

David es llamado “el hombre conforme al corazón de Dios”, esa verdad nadie la puede debatir al Señor con éxito. ¿Pero cuál es la clave? Sencillez, humildad y sensibilidad a Dios cada vez que pecó, Dios lo disciplinó y él amó a Dios en vez de enojarse con Dios por la disciplina.

B. Hacer consciente una vida agradable a Dios:Que mis palabras y mis más íntimos pensamientos sean agradables a ti; Señor, roca mía y redentor mío” Salmo 19:14 (Nueva Biblia Viva)

Una vida agradable, se plasma en pensamientos y palabras congruentes. No creo que podamos pensar una cosa y vivir otra, por largo tiempo. La congruencia entre el inconsciente (pensamientos y deseos)  y el consciente (la realidad que vivimos), es una virtud del humano regenerado por la ley de Dios.

Seamos congruentes, anteponiendo el juicio de la Biblia a nuestra propia vida, antes que, a la vida de los demás.

Aplicación
Posted in

Deja un comentario