Mientras participaba en una plática sobre la situación de Afganistán, escuchando y opinando al respecto de esta bajeza humana que se vive allá, sobre todo afectando a mujeres y niñas. Pensé en cuánto daño puede hacer la religión.

Es posible que desde nuestros países occidentales acostumbrados a diversas expresiones cristianas, pensemos que la religión de allá (oriente) es mala y anti cristiana, y esa es razón suficiente para descalificarla.

Yo digo que desde un punto de vista histórico y cultural, la religión en Afganistán no es la cuna del terrosismo. Claro que desde el punto de vista del mensaje de la Biblia, tales religiones son falsas; y mueven a las masas hacia el error. Pero luego, el agravio contra la mujer, es propia de una interpretación de la fe islamica ortodoxa. Y es una ley justa, según los líderes, todos varones. La pregunta es: ¿justa para quiénes? Pero es entonces un fiel retrato de mi tesis, acerca del daño que puede llegar a causar la religión en las familias, si ésta es incongruente con la vida.

Ahora pensemos en nuestra sistematización de la fe cristiana. A eso que llamamos religión. En sí, la palabra ni es mala, ni es mentira. La religión como una consolidación de credos, actos y valores; nos rige y dirige. Y es ahí donde debemos estar atentos.

“Si alguno cree ser religioso, pero no sabe poner freno a su lengua, se engaña a sí mismo y su religión no sirve de nada.” Santiago 1:26 DHH94I

Lo interesante es que Santiago nos exhorta a refrenar la lengua. Y la mayoría lo atribuye al pecado del chisme. Pero más allá de ese feo pecado, refrenar la lengua es también, un referente al contexto que habla de ser “hacedores y no simplemente oidores”. Y le va dando forma al concepto de la verdadera religión con la que termina el capítulo. Los seres humanos entre más hablamos, menos hacemos. Y entre menos hacemos, más le imponemos a los demás.

Santiago, un devoto judío, pone el dedo en la llaga. Él era muy apegado a sus dogmas judíos; y era un convertido a Cristo. Así que, cayó en cuenta que su fe en las enseñanzas de Cristo, estarían por encima de los dogmas judáicos (un dogma es una forma de creer del ser humano en particular, es una interpretación personal de una norma universal a la fe). Y nos regaló esta exhortación a quienes somos devotos y beatos de la fe (beato es una persona que lleva una vida ejemplar). Y a partir de esa devoción solemos perder el sentido de mundo, mirando de lejos estas penurias que viven otros – como el caso de Afganistán-.

Su texto final en dos versiones diferentes dice:

“La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y no mancharse con la maldad del mundo.”Santiago 1:27 DHH94I

“Esta es la religiosidad auténtica e intachable a los ojos de Dios Padre: asistir a los débiles y desvalidos en sus dificultades y mantenerse incontaminado del mundo.” SANTIAGO 1:27 BHTI

El enfoque entonces de la religión cristiana es, “asistir a los débiles y desvalidos en santidad”. Parafraseando a Santiago, diría: “no se jacten de ser religiosos, si usan más la lengua que las manos”

Literalmente habla de apoyar a la viudas y huérfanos, pero en traducciones más dinámicas, usan el concepto de debilidad, no a las personas consideradas débiles en el engranaje social. Entonces ahí está nuestra tierra de misión.

¡Así que manos a la obra mi gente! Hagamos bien por los que más apoyo necesitan de nosotros. Apoyemos a los inmigrantes que nos agobian y cargan, pero nos necesitan. Apoyemos la idea de apoyar. Sí, de apoyar a quienes sufren las guerras y abusos en sus países. Y tratemos de refrenar la lengua vociferando en contra de ellos, aunque sí podemos y debemos levantar la voz contra los opresores.

¿Cuándo hace daño la religión? Cuando señala, acusa y demanda, sin dar. Cuando no hace nada por el menesteroso.

Posted in

Deja un comentario