Levantémonos hoy con la disposición de no presumir.
Sin darnos cuenta, somos presumidos, o asumimos sin razón ontológica o de compresión superior, la mayoría de las cosas.
Pero cuando se trata de la eternidad, mejor no asumamos nada, y sí, aseguremos todo. Solo lo vamos a lograr disponiendo nuestra voluntad e intelecto; en Cristo como Señor y como Salvador. Pablo nos lo explica:
“No es, pues, cuestión de obras humanas, para que nadie pueda presumir.” EFESIOS 2:9 BHTI
Cuando Pablo dice que no es cuestión de obras, no menosprecia lo que hacemos; sino que aclara, que la eternidad no puede estar anclada a la temporalidad. Pues es evidente que un bien esta por encima del otro y, uno subordina al otro.
Así que, si tu eterna salvación ya no depende de ti, no te quedan razones para presumir. Si aún presumes de una vida con Cristo más allá de la temporalidad de la vida; te recomiendo analizar y corregir, hay grave peligro de un autoengaño. Mira el contexto del texto que hemos estudiado:
“En efecto, ustedes han sido salvados gratuitamente mediante la fe. Y eso no es algo que provenga de ustedes; es un don de Dios.
Lo que somos, a Dios se lo debemos. Él nos ha creado por medio de Cristo Jesús, para que hagamos el bien que Dios mismo nos señaló de antemano como norma de conducta.” EFESIOS 2:8, 10 BHTI
No quepa duda, lo que eres para Dios, si hijo o hija, lo eres por Cristo.
Si no haces el bien, al que estás llamado, llamada, es un problema de obediencia y no de fe. Y afectará seriamente tu salud mental y física aquí y ahora; y las recompensas en la eternidad.
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