El famoso filósofo Friedrich Wilhelm Nietzsche, venerado en los pasillos de las más prestigiosas universidades, y por el mundo académico e intelectual, fue hijo de un pastor luterano del reino de Prusia, fundamento y parte de Alemania hoy. Esta brillante mente, se reveló contra las ideas de su fe, e introdujo entre varias ideas hiper humanistas, la del “superhombre”. Claro está, él no le dio sentido a la serie de Supermán, más bien el título de esta reflexión es una sátira (retórica sarcástica) de lo que significó el prominente filósofo.
Pero… ¿Qué significó para Nietzsche el “superhombre”? Era el superhombre moral, y su argumento fue: “es una persona que ha alcanzado un estado de madurez espiritual y moral superior al que considera, el del hombre común. Es capaz de generar su propio sistema de valores, identificando como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad de poder”.
A la vista está, que todo aquello que su padre y su abuela paterna le pudieran haber enseñado, en alguna parte fue rechazado en su voluntad, por eso se desligó de la fe y más bien arremetió contra ella y contra los cristianos y judíos.
El filósofo fue educado en un camino, pero él eligió el suyo, el cual pensó que era el correcto.
Todos tenemos la oportunidad y la virtud de elegir el camino, podemos libremente ir por el que creemos que se alinea a nuestro pensamiento y a partir de ese camino, elegimos qué creer y los valores mismos. Pero piense en esto, la Biblia nos dice que hay un solo camino de vida. No dice que hay un camino correcto, lo que dice es que hay un solo camino a la vida. Eso nos pone ante la encrucijada de elegir y asumir el final de nuestra elección. Y proverbios nos advierte que también hay camino de muerte.
“Hay camino que al hombre le parece derecho;
Pero su fin es camino de muerte”. Proverbios 14:12
“Hay camino que parece derecho al hombre,
Pero su fin es camino de muerte”. Proverbios 16:25
Y es que el supermán de Nietzsche no existe sin la intervención de Dios, a quien él “mató” en su filosofía. Solo Dios nos puede salvar de nuestra debacle moral y llevarnos a ese estado de superhombre, que no lo sería en términos de voluntad sino en términos de eternidad.
La Biblia llama al hombre regenerado, más que vencedor, o sea, un superhombre; que no fue todo lo moralmente bueno, ni fue una super especie, ni fue superior a nadie más, que a sí mismo. Y todo por la gracia de Dios.
Nietzsche tuvo un colapso mental, sufrió de megalomanía (Delirio de grandeza y superioridad, un tipo de demencia) quedando atrapado por el superhombre de su argumento filosófico, y murió en esa condición. Había elegido su camino.
¿Has elegido tu camino? Pensemos en Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.
Supermán no existe, ni como lo presenta la caricatura Hollywoodense, ni como lo presenta la mente brillante del Homos Sapiens (Hombre racional e inteligente).
Pero con Dios, existe el hombre que todo lo puede, más allá de su pequeñez moral y necesidad espiritual. La Biblia los llama “Más que vencedores”, por medio de Cristo y su amor.
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