Este salmo lo podemos dividir en tres grandes secciones, en las que el poeta nos dibuja con su lírica, el carácter y lenguaje de Dios. Un mensaje que debería hacernos meditar cada mañana. La alegría de la vida no depende de lo que tenemos, sino de la comprensión de Quien es nuestro Dios.

1. El lenguaje de Dios sin palabras:

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol; Y éste, como esposo que sale de su tálamo, Se alegra cual gigante para correr el camino. De un extremo de los cielos es su salida, Y su curso hasta el término de ellos; Y nada hay que se esconda de su calor.” Salmos‬ ‭19:1-6‬ ‭RVR1960‬‬‬‬

Esta mañana cuando me levanté, mi oración fue de gratitud por ver la luz radiante del sol. Antes de las 6 de la mañana ya estaba brillante y cálido. El día me habló, su luz alumbró mi corazón para comprender la voz de Dios en mi interior a través de su Espíritu, y me hizo oír la otra forma del lenguaje de Dios en la naturaleza, que me invitó a ir a su Palabra escrita, precisamente la segunda parte en que podemos dividir el Salmo.

2. El lenguaje de Dios hecho logos:

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón.” Salmos‬ ‭19:7-11‬ ‭RVR1960‬‬‬‬

Después de dar gracias por un nuevo día, que me comunicaba la gloria de Dios, y al escuchar a un día, hablarle al siguiente día, y entender que cada noche que pasa, emite sabiduría a la que sigue en un proceso evolutivo del carácter, tomé la Palabra, la Ley de Dios perfecta que tiene poder de convencimiento y transformación; y ahora, Dios me estaba hablando con palabras. Ese verbo que también se encarnó y se hizo parte de nosotros. Y al leer su Palabra, me condujo a mi interior, a esa tercera parte del Salmo, a esa otra manifestación comunicativa de Dios al hombre.

3. El lenguaje de Dios en la conciencia:

“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.” Salmos‬ ‭19:12-14‬ ‭RVR1960‬‬‬‬

La gratitud de ver el sol, me impone la responsabilidad de ser más sabio. Y la ley de Dios escrita en mi corazón, no me permite excusas. No debería hacer los errores del ayer. Eso sería fastidioso y estúpido. De eso trata la sabiduría.

La tercera parte del salmo, me muestra la ley de la conciencia, esa que me dice que soy maleable, y por tanto, de cuidado.

¿Quién podrá entender sus propios errores? Es una pregunta que me invita a la reflexión, a conocerme a mí mismo.

Y al entender la naturaleza de mis yerros, poder orar aún por aquellos que son inconscientes.

Debo traer todo al mundo de lo consciente, al uso de la razón. Es la única manera que “las soberbias” no se enseñoreen de mi voluntad.

Como podemos ver, el salmo es una comunicación de la bondad de Dios, expresada sabiamente en tres lenguajes universales: la naturaleza, las palabras (El Logos) y la conciencia.

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