«Pelea la buena batalla por la fe verdadera. Aférrate a la vida eterna a la que Dios te llamó y que declaraste tan bien delante de muchos testigos.” 1Timoteo 6:12 NTV
Pablo a Timoteo, su hijo espiritual y compañero de ministerio. Por lo tanto, el consejo está cargado de emotivo propósito y afirma dos aspectos claves:
1. La batalla de la fe: La frase “Pelea la buena batalla de la fe”, refiere a dos ideas apostólicas generales:
Primero, a la necesidad de luchar contra las falsas doctrinas y propósitos insanos en la iglesia. En el contexto anterior, Pablo previene a Timoteo acerca de los falsos ministros de la fe; que van tras propósitos perversos.
Segundo, es un llamado a Timoteo para cuidarse de sí mismo. En otras partes de sus cartas a Timoteo, Pablo le exhorta de problema morales. Así que el concepto del apóstol acerca de pelear la batalla de la fe, es un llamado al compromiso con los valores del Reino, que se contrapone a los valores de este mundo. Y esos valores son relevantes tanto a la vida moral o privada, como a la vida colectiva o la ética.
2. Los alcances de la fe: La frase “aférrate a la vida eterna”, es un apropiarse y gozar de los beneficios de la salvación.
La fe no es solamente una batalla. Es por sobre todas las definiciones, un regalo de Dios, por la cual debemos pelear.
El consejo a Timoteo es aferrarse o apropiarse de lo que Dios ha provisto. Por eso Pablo le dice: “aférrate a la vida eterna a la que Dios te llamó, y que tú has confesado ante muchos testigos”
Es indudable que Pablo una vez más le dice a Timoteo y a nosotros indirectamente; que la salvación es una decisión divina, y que no depende de poder humano, pero requiere de un compromiso humano. Y ese compromiso es la confesión de fe aludida en el pasaje: un compromiso o un pacto de Timoteo con Dios.
Entonces, los creyentes todos, estamos ahora bajo este mismo aspecto teológico de la fe.
Es una batalla, que vale la pena librar contra la perversidad de la carne y el mundo. Porque si es un regalo de Dios, bien vale la pena luchar por apropiarnos de sus beneficios.
¿A qué te aferras tú? El consejo bíblico en este testimonio es: aférrate a la vida eterna. Una vida que no depende de ti sino de Dios, pero que requiere de una decisión personal al compromiso.
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