Génesis 1:1 nos indica que en el principio Dios Creo la totalidad. El concepto en la expresión “creó Dios los cielos y la tierra”, refiere los extremos de algo, y en el pensamiento semítico; mencionar los extremos de una cosa siempre plantea la totalidad de esa cosa. Así que Dios hizo de la nada todo cuanto existe, la nada tomó forma y fue algo.

Pero lo que quiero enfocar ahora, es el caos posterior de lo creado, según el versículo dos; donde la oscuridad aparece campante.

La tierra estaba desordenada y no tenía forma. La oscuridad cubría el profundo abismo, mientras que el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Génesis 1:2 (NBV) 

Tenemos la imagen de una tierra desordenada y sin forma (vacía) donde la oscuridad imperaba y entonces el primer mandato de Dios es: “sea la luz”, y ese es el principio de nuestro principio. La oscuridad se ha definido como “la ausencia de luz”. Tal definición nos indica que la luz hace desaparecer las tinieblas, y en la connotación bíblica la luz llena un vacío. El vacío de la oscuridad. Pero también en dicha connotación del vocablo hebreo para oscuridad, ésta trata de retener la luz. Es razonable hablar de la eterna lucha entre la oscuridad contra la luz. La luz revela, la oscuridad encubre.  

Importante notar que luego en el nuevo testamento, sobre todo Juan nos conecta una vez más con la luz que irradia claridad al mundo y le muestra al hombre su realidad moral, y la oportunidad espiritual al cambio. 

19 y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 

20 porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 

21 mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Juan 3:19-21. 

La humanidad no tiene razón para vivir en el vacío moral que impone la oscuridad. Es interesante que el pensamiento existencialista, postula entre otras ideas, que “la existencia precede a la esencia”. O sea, que el ser existente, es un ser consciente que actúa de manera independiente y responsable, y que no responde a una esencia colectiva o impuesta, sino que existe desde su realidad solamente; dejando la posibilidad en el humano de crear su propia ética (acuerdos de comportamiento y convivencia) que no le inculpa, pero sí lo hace responsable.  

Se escucha bonito y hasta cierto punto hay correlación en algunos aspectos de la doctrina cristiana acerca del hombre, pero el gran vacío de este pensamiento que ha afectado a la humanidad en los últimos dos siglos, es dejar la opción de independencia moral en un ser que carece de capacidad moral absoluta. Al menos así lo podemos consignar según la Palabra de Dios, cuando nos dice que el hombre esta muerto en sus delitos y pecados. Y Él les dio vida a ustedes, que estaban muertos en sus delitos y pecados…” Efesios. Una declaración que a todas luces habla del estado moral del ser humano. Una caída moral total: de la cual el hombre es incapaz de levantarse por sus propios méritos y esfuerzos.  

¿Por qué Juan expresa que los hombres amaron más las tinieblas que la luz? Precisamente porque quiere expresar de manera más coloquial o popular, que tal imposibilidad es un aspecto de la voluntad prisionera. Pablo le da un vuelco más teológico al describir al hombre “muerto en sus delitos y pecados”. Claro está, es una muerte moral y por tanto espiritual.

Cerrando esta reflexión, me interesa que en su mente y corazón quede plasmado el concepto bíblico contrastante entre las tinieblas y la luz. Esta disposición de marcar los extremos de las cosas en la Escritura, nos guía a la plenitud de aquello deseable. Del caos cósmico al Edén, de la oscuridad a la luz admirable, de la muerte moral y espiritual a la vida eterna.

El orden de Dios en lo creado nos muestra su voluntad de ordenar lo caótico en la esencia humana así como lo hizo en el cosmos. Y el caos ecológico, social, económico, político e ideológico; solamente muestra el caos interno del corazón del hombre, una vez más imposibilitado para alcanzar por sí mismo, la reconciliación con Dios el creador.  

Atendamos el llamado amoroso de Dios para nuestra salvación y santificación. Es la única oportunidad para ir desde el caos a la gloria.  

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