Dentro de la teología reformada, esa forma de razonar acerca de la Biblia que la mayoría de evangélicos tenemos, aunque no sepamos la historia de su desarrollo, está un postulado que se conoce como: “la depravación total de la humanidad”. Y este concepto no habla de una naturaleza humana absolutamente y perdida por la eternidad. Pero nos explica de la afectación total de la voluntad humana respecto a buscar de Dios.

Romanos capítulo tres nos ayudaría mucho con este tema, al leer este artículo asegúrese en leer Romanos 3, ya que solo usaré unos versículos clave del capítulo.

“¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.” Romanos‬ ‭3:9-11‬ ‭RVR1960‬‬

Pablo es quien está desarrollando esta teología a los gentiles o no judíos. Lo hace para que comprendan la gravedad de la situación. Los griegos y los romanos entre otros, tenían otra forma de pensar respecto a Dios, quizá pensaban en dioses. Y por eso Pablo les explica que no hay diferencia espiritual en la humanidad, simplemente “no hay quien busque a Dios” al menos al Dios único y verdadero.

“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,” Romanos‬ ‭3:23‬ ‭RVR1960‬‬

A eso es a lo que en teología reformada llama: “depravación total” o corrupción radical del alma. La incapacidad humana de buscar por sí misma a Dios. En otras palabras, nadie es tan bueno como para amar hacer el bien siempre (a veces pensamos el mal). Y esto es el resultado de haber sido destituidos de la gloria de Dios, desde el huerto de Edén.

La palabra “destituidos” en este texto no es exacta con la definición en castellano. En griego el sentido de la palabra es: “empobrecidos”. En otras palabras, la Gloria de Dios en el ser humano, esa que le fue impresa en su creación: “a imagen y semejanza de Dios”, fue empobrecida. Aun hay más, también el sentido de la palabra es: “dejar de último”. Y debemos recordar que toda la creación habla de Dios y de su carácter. Y en la imagen del hombre originalmente estaba la imagen misma de Dios. Pero ahora dentro de toda la creación, el hombre es el último en respresentar la imagen de Dios. Tanto es así, que comprendemos a la luz de la teología de Pablo, que la imagen de Dios en nosotros es solo posible por medio de Cristo.

En resumen, esta enfermedad espiritual es total por cuando afectó todo nuestro ser desde el centro del ser hacia afuera, esto es desde el corazón; hacia todas las áreas de la voluntad. Incluso afectó el cuerpo, trayendo enfermedad y muerte. Lo que Pablo llama desgaste del cuerpo.

Pero a Dios gracias, La depravación no es absoluta por cuanto hay esperanza para la humanidad a través de la ley de Dios y de Cristo.

“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;

la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,

siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,” Romanos‬ ‭3:21-22, 24‬ ‭RVR1960‬‬

Hoy tenemos una oportunidad única para ser sanados de esta enfermedad espiritual llamada: depravación o corrupción total.

La medicina es creer por la fe, que aunque el pecado nos empobreció moralmente hasta la muerte, Cristo en su resurrección nos levanta de esa muerte moral y espiritual.

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” Efesios‬ ‭2:1‬ ‭RVR1960‬‬

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