«Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor;” Efesios 4:2 DHH94I
Si nos examinamos a nosotros mismos respecto a estas cualidades del carácter, ¿podríamos decir que así actuamos y convivimos? Posiblemente hemos fallado algunas veces, en unas cualidades más que en otras. Pero Pablo nos está exhortando a considerar estas cualidades.
La humildad aquí descrita es referente a la modestia con la que nos relacionamos con los demás. La modestia implica no excluir a nadie basado en nuestros logros, conocimientos y experiencia.
La amabilidad, es la suavidad o el tacto con que comunicamos nuestras ideas. La mansedumbre con la que hacemos valer algún derecho que hemos adquirido.
La paciencia, literalmente es un concepto del griego que significa: “largura de días”. O sea, la paciencia no es solamente una cualidad, sino una espera en tiempo y circunstancia.
Soportarse los unos a los otros, se traduce del griego, “padecer”. Es la idea literal de tener encima a la otra persona, y aguantar su peso.
Solemos leer este texto y ni siquiera detenernos a pensar su implicación.
¿Por qué Pablo nos exhorta acerca de esto?
“Por esto yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que se porten como deben hacerlo los que han sido llamados por Dios, como lo fueron ustedes.” Efesios 4:1 DHH94I
Este comportamiento es propio de gente llamada por Dios. Marcará una importante diferencia con los valores de los impíos.
¿Para que Pablo nos exhorta acerca del carácter?
“solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;” Efesios 4:3 RVR1960
El resultado de comportarnos como es digno de los llamados o elegidos de Dios, es que nos mantendremos unidos por medio del Espíritu Santo, en el vínculo de la Paz de Dios.
Para tener paz en nuestras relaciones, debemos ser humildes, amables y pacientes para soportar a los hermanos y hermanas.
Shalom
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