En este texto y contexto bíblico, ganar la vida es primeramente perderla aquí en la tierra. Afincarse una vida en este mundo y su sistema, es muerte.

“y diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día.” Lucas‬ ‭9:22‬ ‭RVR1960‬‬

¡Que dia aquel! Jesús había designado su primera tarea a sus elegidos. Los discípulos habían regresado contando las muchas maravillas que Dios hizo en aquella primera travesía evangelística. Pero contrasta con el ambiente tenso de la muerte de Juan el Bautista, profeta de Dios. El mismo Dios que hizo prodigios y milagros en la gira de los discípulos, ha permitido el martirio del profeta. ¿Perdió Juan el Bautista la vida, o la ganó?

Luego Jesús se ve envuelto por una multitud de necesitados, mientras pretendía algo de descanso. Les da de comer y de seguro les predica. Y termina el día orando con sus discípulos, y revelando un poco más en detalle la agenda de Dios. Una agenda que aparentemente te quita tu propia vida para darte la de Dios.

Jesús moría un poco cada día. La oposición del sistema religioso y la indiferencia política hacia él le arrebataba un lugar en la sociedad en la que vivía. La cruz fue la tortura final. Pero Jesús cargó la cruz de la indiferencia y el menosprecio cada día entre propios y extraños. Y él se lo hace conocer a los discípulos, para que no crearan un partido político sino un movimiento de fe.

“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, este la salvará.” Lucas‬ ‭9:23-24‬ ‭RVR1960‬‬

Hoy no es diferente. Para ser parte de la agenda de Dios, requerimos perder la vida cada día. Sí, la vida social, la vida de ser importantes para el sistema humanista de hoy. Ser anulados de la agenda llamada progresista del mundo de hoy. Y si es necesario finalmente perder la vida de manera literal como muchos hermanos nuestros la pierden alrededor del mundo.

El evangelio es como alcohol en llaga, como sal en la herida del mundo. Si el mundo lo permitiera sanaría, pero en su hedonismo (no al sufrimiento y sí al placer) el mundo ataca el evangelio y a sus postulantes.

Hoy como entonces, las palabras de Jesús tienen gran relevancia para nosotros sus discípulos: “…Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, este la salvará…”

Salvar la vida en un contexto actual, podría referirse a querer vivir la vida del mundo, pretendiendo los beneficios del cielo.

Perder la vida entonces, debería ser un compromiso con la Biblia, la obediencia y la negación de cualquier placer, por causa de la fe.

Que Dios nos guíe y nos ayude

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