«Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, …” Filipenses 2:5

Pablo nos lleva a un desafío evangélico, es decir, que compete al evangelio del Reino. El desafío es que tengamos un mismo sentir o pensamiento con Cristo, en otras palabras; lo que se requiere es que tengamos una disposición mental para ir en una misma dirección de pensamiento y por consecuencia actuar de igual manera.

¿Como describe Pablo la línea de pensamiento de Jesús?

Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”. Filipenses 2:3-4

1. Hacer o trabajar con la motivación correcta: “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”.

A. No por contienda: Jesús no hizo su obra por contender con los líderes religiosos de la época, ni para contender con las autoridades civiles del imperio. No obstante, su obra y testimonio causó contiendas por doquier, aun dentro de su propia casa con sus hermanos.

Es de vital importancia entonces, que sepamos discernir en la Biblia lo que Dios quiere que hagamos en su nombre y cómo quiere que lo hagamos. Y poder también discernir en nuestros corazones nuestras intenciones. Cuando tengamos eso claro, oremos al Padre por dirección y hagamos la obra de Dios.

Entonces, puede que lo que hagamos genere contienda en corazones que no tienen el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús. Pero eso es diferente al hecho que pretendamos con propósito contender sobre algo.

B. No por vanagloria: La gloria es vana cuando no enfoca en Dios el Padre. Jesús siempre defendió esa actitud en sus acciones y discursos. Siempre dijo que él no buscaba su propia gloria, y que buscaba dar la gloria al Padre, mientras obedecía su misión.

Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Juan 17:4

La manera de dar gloria a Dios, es claramente modelada en Jesús. Haciendo la obra de Dios en la tierra, y apuntando hacia Dios en cada tarea emprendida dentro y fuera de casa.

Cuando nuestra tarea genera contienda, pero el mensaje es bíblicamente correcto y el actuar es adecuado a las circunstancias, podemos tener paz de ir por el camino correcto en el mismo sentir de Cristo. Pero cuando se interpone la vanagloria en lo que hacemos, fácilmente nos daremos cuenta porque atacamos a las personas cercanas y ya eso es un indicador de haber errado.

2. ¿Cómo define Pablo la línea de acción de Jesús?

«el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, …» Filipenses 2: 6-9

A. No se aferró a su posición: Esta forma de actuar, alineada a su línea de pensamiento es particular en Jesús, ya que él era y es Dios. Pero nos deja una lección a los creyentes: “No debemos aferrarnos a una posición si queremos ser efectivos y eficaces en lo que hacemos”.

i. Primeramente, nuestra posición de hijos de Dios es invariable en Él, pero no debemos aferrarnos a esa posición para vivir nuestras vidas como esclavos.

ii. En el liderazgo, no debemos aferrarnos a una posición dentro de la iglesia o dentro de la familia, para conseguir nuestras propias metas egoístas, requerimos ser analíticos y descubrir con la ayuda del Espíritu Santo y la luz de la Palabra, lo que es mejor para todos.

iii. Aferrarse es idolatría. Podríamos idolatrar una posición de poder, o una posición de privilegio. Es lo que hacen los hombres en la política, como jefes en los trabajos, etc.

B. Se Despojó: Jesús se despojó hasta de su gloria. En Juan 17 al orar por sus discípulos y por la evangelización del mundo, Jesús menciona al Padre que lo regrese a la gloria que antes tenía con él en los cielos.

¿Por qué se despojó Jesús? Porque era la manera de ser efectivo y eficaz en la tarea encomendada por el Padre. ¿Tendremos nosotros que despojarnos de algunas cosas para ser efectivos y eficaces?

C. Se humilló: En los profetas del antiguo testamento, constantemente Dios llama a Israel a la humillación. Parece ser que las credenciales en el cielo es la humildad. Pero aquella humildad que se humilla, quiero decir, no es una postura religiosa, es una humillación de nuestras presunciones de grandeza en cualquier situación.

D. Esperó ser exaltado: Jesús recibió su lugar merecido por méritos propios, a la diestra del Padre. No se exaltó a sí mismo, sino que Dios le exaltó como su hijo amado en el cual Dios siempre se ha complacido.

Nosotros los creyentes, seremos igualmente exaltados no por nuestros méritos, sino por los méritos de Cristo mismo. Pero para ser exaltados, habremos de haber vivido en la misma línea de pensamiento que hubo en Cristo Jesús.

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