Génesis es por antonomasia el libro de los orígenes. Es el origen de todas las cosas hacia un destino marcado de antemano. Ese destino ha sido trazado por la voluntad sabia y suprema del creador. Para nosotros es algo físicamente etéreo, pero espiritualmente claro a través de la fe.
Para hablar de ciclos de vida y perfección, entonces debo iniciar en este libro de los orígenes. ¿Cuál es el elemento de perfección en toda la Biblia? Indudablemente Dios trino en su esencia. ¿Cuál es el elemento perfectible? Sin duda el ser humano. La materia creada.
La Biblia enseña que Dios creo. Pero no deja ni un solo elemento o cabo suelto, en cuanto a que Dios fuera creado. Así que por deducción entendemos que Dios para nosotros, existe eternamente.
En términos de tiempo y espacio, Génesis capítulo uno nos enseña mucho acerca del ciclo de la vida y de toda la creación.
El ciclo de 7 días. Donde 6 es el referente de las obras, y 7 el día en que cesó toda obra y por tanto fue consagrado para el reposo y dedicación espiritual. El número de la perfección pero también del camino a la perfección. Digo esto, ya que en la Biblia los números transmiten un mensaje. No debemos confundir esto con la cábala ni la suerte. Sino con mensajes insertos de parte de Dios a través de la numerologia. La única interpretación adecuada es preguntarnos: ¿Qué nos quiere mostrar Dios a través de un número repetitivo en la Biblia? Por ejemplo:
Los ciclos de 7:
7 días de la semana, siendo el sétimo día el descanso de la culminación de la gran obra de Dios: no todo es materia, el espíritu debe ser cultivado en santo reposo, mirando en retrospectiva todos los demás días y descansando de sus obras. Así como Dios miró todo lo que había hecho; y lo aprobó.
7 vueltas a las murallas de Jericó para que éstas cayeran bajo el poder de Dios: si 6 es el número de la voluntad humana, 7 es el número de la voluntad divina perfecta, en la que nada fallará.
7 semanas de años desde la reconstrucción del templo durante Nehemias, Esdras y Zorobabel, hasta el nacimiento de Cristo: un ciclo de tiempo establecido en el calendario de Dios, que con su cumplimiento; cambió la historia para todos los pueblos.
7 semanas de las cosechas terminando el día número 8 con Pentecostés: una fiesta solemne cuyo cumplimento profético fue la venida del ayudador, el Espíritu Santo.
7 las iglesias de Asia mencionadas en Apocalipsis 2 y 3: iglesias que existieron en el plano geofísico, pero que revelan un mensaje espiritual de exhortación en sus mensajes; y una simbología en cuanto a tiempos históricos por los que la iglesia está pasando Apoc. 1:4
7 estrellas en la mano derecha de Cristo en la visión de Juan en Patmos. Apoc. 1: 20, que son explicados por cristo mismo.
7 candeleros de oro. Apoc. 1:20 que representan la vida espiritual de las 7 iglesias.
7 sellos que sellaban el libro del conocimiento del inicio del fin: Apoc. 5:1
El cordero con 7 cuernos, 7 ojos y 7 espíritus de Apoc. 7:6: El cordero que pudo abrir o quitar los sellos del libro para desenlazar el fin del mundo.
Las 7 trompetas de la ira de Dios
Las 7 copas de la ira: el juicio de Dios final
7 los siglos marcados en el calendario lunar de Dios, según las fiestas de Dios celebradas por Israel; dejando el día de años número 8 para el milenio, donde terminado el ciclo del universo creado; Dios habrá de crear cielo nuevo y tierra nueva.
Las 7 fiestas de Jehová celebradas por Israel, que contienen importancia profética y escatológica para la iglesia
Como vemos, el número 7 no simboliza la perfección de Dios, sino mas bien nos revela el manejo perfecto del cosmos, ejercido por nuestro Dios eternamente perfecto.
Concluyamos acerca del número 7 lo siguiente:
- El creyente no está llamado a guardar días y solemnidades judías: como Shabat o día de reposo que es el día número 7 en el orden de días.
“Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto. Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen.
Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios,
Hechos 15:6-7, 19, RVR1960
2. El creyente está llamado a la santidad que buscába el Señor aún en aquellas celebraciones que Él le mando a Israel.
“Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.” Hechos 15:28-29 RVR1960
3. El creyente está llamado a aprender de toda la Escritura santa, y encontrar el calendario de Dios.
“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.” Mateo 24:32 RVR1960
A. El Shabat es el día santificado por Jehova mucho antes de que Israel existiera. Debe implantar en nuestros corazones la obligación y la necesidad de apartar un tiempo semanal para Dios, y la comunión con los hermanos. Esto, acorde a nuestro tiempo horario laboral. No tiene que ser sábado, aunque los judíos lo celebran y lo hacen bajo la convicción de su obligación con Dios.
B. El Yom Rishon (el nombre para domingo deriva de Rosh que significa cabeza) el domingo es el primer día de la semana según Dios. O sea, es el día para preparar el resto de la semana. No tiene que ser llamado día del Señor. Porque no lo enseña la Biblia. Sin embargo, para el cristiano es un día históricamente especial por las Marías que fueron al sepulcro y lo encontraron vacío. Aunque no detalla la Biblia que Jesús había resucitado ese domingo en la mañana. (Eso puede ser tema para otro día) Pero al menos, si entendemos que las mujeres descubrieron hasta ese primer día de la semana; que Jesús había resucitado. De esta manera, y sin las limitaciones de un shabat, pudieron rápidamente compartir la noticia y celebraron sin duda alguna en medio de la perplejidad.
Así que el número 7 es una pincelada que tenemos del carácter organizado de Dios, que en 6 días creó y reorganizó lo que ya había. Interestantemente, génesis revela que en el principio, el caos y la oscuridad eran parte del cosmos. Dios tomó ese caos y lo reordenó. Y a la vez creo lo que hacía falta. Cerrando el ciclo de la vida el día 7. Celebrando y admirando que todo cuanto había hecho los seis días atrás; era bueno en gran manera.
Guardar un día para el señor, de alguna manera refleja el reordenamiento de nuestro caos interior que alguna vez existió. E igualmente, caos que solo Dios puede cambiar por algo “bueno en gran manera”.
Debemos reflexionar cuanta falta tenemos de Dios y de los hermanos al no congregarnos. Las razones para no congregarnos en un día especialmente guardado, pueden ser muchas, pero no importa la razón, si no nos estamos congregando, el caos que se vive a nivel emocional, espiritual y físico es un hecho. Esto es dinámica espiritual.
Guardar un día para el señor, implica comunión. No lo olvidemos. Y equivale espiritualmente al “Shabat” en su intención y devoción.